Justicia racial en la Web distribuida

Web distribuida de cuidados

Publicado en

Traducido de https://distributedweb.care/posts/racial-justice/

Considero Internet como un entorno, un espacio digital en el que se imponen límites al acceso al igual que en los entornos físicos. Reflejo de la sociedad en la que vivimos, los principios discriminatorios están incrustados en el espacio digital a través de ideologías racistas, sexistas y capacitistas y algoritmos excluyentes. Jeff Chang escribe en su reciente libro We Gon' Be Alright: Notes on Race and Resegregation, "La segregación sigue vinculada a disparidades raciales de todo tipo. El lugar donde vives desempeña un papel significativo en la calidad de los alimentos y la calidad de la educación a tu disposición, tu capacidad para conseguir un trabajo, comprar una casa y acumular riqueza, el tipo de atención sanitaria que recibes y cuánto tiempo vives, y si tendrás algo que legar a la siguiente generación". La capacidad de acceder a espacios e información en línea puede sin duda añadirse a esta lista. A medida que se despliega la disparidad en el espacio digital, siento la responsabilidad compartida de intervenir en estos sistemas de exclusión y construir una red más equitativa.

Ahora es el momento y la oportunidad de desarrollar otro tipo de Internet, una Internet más justa, diversa y solidaria. La web distribuida presenta una alternativa a la centralización de las cinco grandes empresas tecnológicas. Iniciativas similares suelen denominarse web descentralizada. Aunque presentan importantes diferencias semánticas y técnicas, en este ensayo las agruparé como una familia de proyectos afines. Aprovechando nuevos protocolos como Dat, IPFS, SSB y varios experimentos de blockchain, la web distribuida presenta un modelo de igual a igual, priorizando la agencia colectiva y la propiedad individual de datos y código. Al igual que su infraestructura de nodos autónomos, el desarrollo de la web distribuida es un esfuerzo de colaboración, basado en el genuino entusiasmo de la comunidad por el enfoque de "hágalo usted mismo" para reconstruir la web.

Por lo poco que he visto y me he relacionado con las comunidades de la web distribuida, no hay diversidad de género ni racialización entre los desarrolladores y colaboradores que trabajan en ella. La mayoría de las personas con las que he interactuado en la vida real y en línea son blancas o de piel clara, hombres cisgénero, de países del primer mundo o que trabajan en ellos. Esto no es nada nuevo. Internet, tal y como la conocemos hoy en día, ha sido desarrollada por ingenieros blancos que trabajan en el mundo académico y en el complejo militar-industrial. No es de extrañar que sus protocolos y redes, así como sus epistemologías y afectos, estén contenidos en su imaginación. Para ser más precises, Internet no ha sido desarrollado únicamente por ingenieros hombres blancos, pero las narrativas de su desarrollo han estado dominadas por los triunfos de los ingenieros hombres blancos. Para saber más sobre les ingenieres queer, puedes leer A Queer History of Computing, de Jacob Gaboury, y para saber más sobre las ingenieras, puedes leer el libro Broad Band, de Clare L. Evan. Las cosas están cambiando. Por ejemplo, la primera Cumbre de la Web Descentralizada organizada por el Internet Archive en San Franscisco en el verano de 2018 hizo esfuerzos explícitos para invitar a personas de color, artistas y creatives, y aquelles que no podrían permitirse asistir a una conferencia costosa. Si bien se sentía la presencia de innovaciones inquietantes y amenazantes, habían oportunidades presentes en la conferencia, con presencia de defensores de derechos humanos-abogades, activistas-organizadores comunitaries, artistas-narradores. Un espacio cohabitado por varias especies será mutuamente ventajoso y más sostenible.

La Red Distribuida de Cuidados es un proyecto artístico que aborda este momento de cambio tecnológico a través de la performance, el dibujo, la escritura crítica y la construcción de comunidades para hacer frente a las desigualdades en Internet y a las dinámicas de poder dentro del eje tradicional de la producción tecnológica. La pregunta central de este proyecto es: "¿Qué tipo de red queremos para el futuro?". Al redistribuir las claves de Internet (literalmente como hashes únicos para los datos y como invitaciones de acceso metafóricas), y la infraestructura (los cables de fibra óptica que conectan la electrónica nueva con la obsoleta), existe la oportunidad de redistribuir el poder y reconfigurar quién puede codificar los principios e ideologías de nuestras tecnologías.

La Red Distribuida de Cuidados pretende desplazar el centro de la cultura tecnológica de las corporaciones hacia comunidad diversa de tecnólogues, artistas, ingenieres y académiques, con identidades que trascienden razas, géneros, privilegios y capacidades. Si la "nueva Internet" es desarrollada por personas de color, mujeres cis, personas queer y discapacitadas, podemos imaginar nuevos protocolos y redes, libres de las limitaciones que han llevado a estas voces a permanecer excluidas. Para lograr la igualdad en el acceso y la equidad en la propiedad de la tecnología, necesitamos crear nuevas narrativas de Internet, herramientas de aprendizaje y empoderamiento, y sistemas de interdependencia entre comunidades.

Las cuestiones de raza, discapacidad, hábitat y género se entrecruzan en los lugares en los que vivimos e interactuamos, ya sean físicos o digitales, con la condición del acceso. Las redes sociales y la web 2.0 han fomentado la gentrificación de Internet, donde la información se segrega y el trabajo digital se mercantiliza. Aria Dean escribe en Poor Meme, Rich Meme sobre el desplazamiento del capital en la economía de la atención, en la que les jóvenes creadores de memes, en su mayoría personas de color, rara vez reciben una compensación, mientras que los gigantes tecnológicos se benefician de nuestro compromiso con estas plataformas. Yo veo mi práctica como una "red", como tejer o hacer punto, donde el acceso es el elemento fundamental para examinar y conectar las interseccionalidades de raza, género, discapacidad y medio ambiente.

Me sigue impresionando la canción "Do you see my skin through the flames" del artista Blood Orange, Dev Hynes. Canta,

"Saboreando el dolor desde un lugar de verdad,

ser otre en un mundo desordenado

teniendo ganas de dar otra vuelta

No escucharías si te lo dijera

así que ¿cómo puedo llegar a ser alguien?"

Las personas que han sido identificadas como une "otre", personas marginalizadas portadoras de la "otredad", encuentran hostiles los espacios inaccesibles. Les dicen que no pueden ser nadie en ese espacio. Para sentirse bienvenides, necesitan una invitación directa de las personas que detentan el poder en ese espacio. En otras palabras, los desarrolladores de la web distribuida y las organizaciones tienen que hacer invitaciones activas a artistas, creatives, responsables polítiques, activistas, organizadores y a quienes no se identifican como desarrolladores ni tienen privilegios para acceder a la educación y la tecnología. Con una cálida bienvenida, pueden redefinir visual, sonora y empáticamente la web distribuida. Tienen el poder de reimaginar y hacer ingeniería inversa cuir y disca que repare los límites entre el código y el código de conducta, desafiar las definiciones y reunir a quienes se veían como "otre" o le "Otre".

Tomemos como ejemplo a Roy DeCarava, fotógrafo activo a partir de los años sesenta. En un artículo titulado A True Picture of Black Skin, Teju Cole escribe sobre la fotografía de DeCarava y su uso de las películas disponibles en el mercado, optimizadas para pieles claras ya que la mayoría de los consumidores eran blancos que preferían parecer bronceados. Este sesgo incrustado en la tecnología de la película dio lugar a fotografías de personas de color representadas con la piel mucho más oscura. DeCarava utiliza la óptica sesgada contra sí misma, presentando una fotografía de les manifestantes de la Mississippi Freedom March en Washington D.C. en 1963, en la que la determinación de sus rostros queda captada por el alto contraste de la imagen oscura. En lugar de manipular la fotografía para hacer su piel más brillante, o normalizar los datos, Decarava hace interpretaciones creativas tanto de la presencia de le sujete en la foto como de los principios excluyentes de la tecnología.

Fotografía en blanco y negro de una joven negra vestida de uniforme, de pie entre otras personas negras.

Al igual que la película de uso general de los años 60, el código contemporáneo condiciona la realidad para que aparezca con sesgos. Nuestras percepciones se ven alteradas por la información a la que tenemos acceso, y nuestras decisiones nunca son independientes de las tecnologías que alteran la conciencia. Cuando un algoritmo de detección facial categoriza a una persona de piel oscura como animal, ¿en qué se diferencia eso de las películas que hacen invisibles a las personas de piel oscura? La tarea más urgente para cualquier persona preocupada por la justicia racial ahora es reconocer que no estamos viviendo en un entorno post-racial. El objetivo de la Red Distribuida de Cuidadoses ampliar la definición de "código" y "programador" a una definición racialmente más diversa, inclusiva y creativa, creando recursos y una comunidad comprometida con una Internet más equitativa.

En los últimos diez meses del proyecto, he aprendido y desaprendido de mis colaboradores: becaries, residentes, administradores y estudiantes sobre la web que queremos. Me alegro de haber tenido la oportunidad de trabajar con diverses artistas y escritores en este proyecto. Muchos de los ensayos de este proyecto no tratan directamente de Internet. En su lugar, exploran el racismo, el feminismo, la teoría disca y las artes. Mi intención era fusionar la crítica cultural con la crítica tecnológica, creando un exuberante jardín de epistemologías y un abismo para nuevas definiciones. Por ejemplo, ¿cómo podemos definir "par" desde la perspectiva del arte de la práctica social, desde la perspectiva de los bancos comunitarios y desde la perspectiva de los protocolos de pares? Cuando la nueva web distribuida se convierta en algo tangible, será una red de varias personas generosas con su talento y atención. Si las tecnologías distribuidas actuales (como las blockchain) parten de la desconfianza, la red distribuida de cuidados partirá de la confianza. Imaginemos un mundo de confianza y cuidados, en el que los protocolos trabajen en favor de quienes más apoyo necesitan. Tal vez sea una red equitativa, un entorno en el que las personas que se asocian en múltiples identidades raciales cohabiten en un ecosistema propicio. La justicia racial está relacionada con todos los demás aspectos de la justicia en nuestro entorno. Como preguntó Nabil Hassein, mi coorganizador de la conferencia Code Ecologies, "¿Cómo son todas nuestras relaciones?" en Computing Climate Change and All Our Relationships. Racialización, medio ambiente y código (lenguaje, matemáticas, lógica, sistemas e infraestructura) son una red conectada de intenciones, deseos, esperanzas y necesidades. Creo que la computación poética, la web distribuida y otras alternativas low tech como Low-tech Magazine son pequeños y honestos intentos de crear justicia en el entorno tecnológico y el espacio digital.

Quiero dar las gracias a todes les que han expresado su apoyo e interés, especialmente a les que compraron remeras y buzos para recaudar fondos y a Data and Society por mi beca. Tengo previsto continuar el proyecto en 2019 con diversos actos públicos en instituciones artísticas, conferencias y escuelas. Próximamente, lideraré el tema de Accesibilidad, Discapacidad y Cuidado en el Día de la Comunidad de Processing en Los Ángeles y hablaré en los Futuros de Sordes y Discapacidad en la conferencia Cripping the Arts en Toronto en enero. Tengo algunos planes más para eventos en Nueva York esta primavera junto con una convocatoria abierta de becaries que se anunciará en marzo de 2019. Mi boletín de noticias puede ser el mejor lugar para encontrar la información más reciente.

Este ensayo ha sido editado por Shira Feldman y publicado el 11 de enero de 2019.